La inflación no se descontroló
La inflación no se descontroló

Los agoreros del desastre, que tanto abundan en estos tiempos, están frustrados porque, luego del primer trimestre del año, la inflación anualizada sólo ha subido 5.35 por ciento.

Esperaban que, a estas alturas del año, el Índice Nacional de Precios al Consumidor ya estuviera cercano al 10%, no obstante que los pronósticos más pesimistas hablaban de un máximo de 6% en todo 2017.

La verdad es que el promedio de precios en México ha sido empujado por la depreciación del peso en la última mitad del año pasado, ya que pasaron de 2.53% anual en junio a 3.36% anual en diciembre. Y en este año, tanto por la depreciación del peso como por el aumento en precio de los combustibles.

La inflación en México estalló en enero de este año con un 4.71% anual debido al aumento en el precio de los combustibles; bajó ligeramente en febrero a 4.66% y en marzo llegó a 5.35%, tanto por el efecto secundario del aumento en los combustibles como por los efectos de la depreciación del peso y el empuje de verduras y legumbres, que en estos tiempos siempre suben de precio por cuestiones climáticas.

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Ningún analista ve, a estas alturas del año, que la inflación se salga de control y que terminemos 2017 con inflaciones superiores al 6% anual.

Al contrario, las previsiones se han moderado, ya que se piensa que una tasa de alrededor del 5% anual para todo este año será lo más probable.

Esto significa que en los próximos meses la evolución promedio de los precios se moderará.

Por una parte, los aumentos en los precios de los energéticos habrán sido absorbidos por la propia economía; por otro, el peso ha recuperado algo de valor frente al dólar y eso también moderará el efecto cambiario sobre los precios y, por último, la llegada del verano y, con él, las cosechas, también tranquilizará la marcha de los precios sobre los alimentos.

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Como quiera que sea, no es una buena noticia que hoy la inflación sea prácticamente del doble de la del año pasado.

Esto significa que se pierde poder adquisitivo y que se afecta el patrimonio de todos los mexicanos. Lo más grave probablemente es que tardaremos mucho en volver a llegar a inflaciones menores al 3%.

Si para este año el pronóstico anda alrededor del 5%, para 2018 se calcula una inflación del 4% promedio anual y de 3.5% para 2019.

Es decir, el Banco de México tendrá que batallar mucho para volver a inflaciones menores al 3% y esa no es una buena noticia para el poder adquisitivo de los mexicanos.

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Lograr inflaciones menores al 3% en el corto plazo exigiría tasas de interés mucho más altas y golpear severamente las posibilidades de crecimiento económico.

El próximo gobierno recibirá una economía razonablemente estable, pero tendrá que tejer muy fino para lograr una economía más dinámica, con mejores finanzas públicas y con una tasa de inflación descendente.

Eso exige olvidarse del camino del populismo, que exige gastar más, cobrar menos impuestos y no preocuparse tanto de la inflación. Ese camino ya lo recorrimos y nos costó que más de la mitad de los mexicanos cayera en la pobreza.

Hasta el próximo martes y no deje de seguirme en mi página de FB Perspectivas de Luis Enrique Mercado.

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