Los mercados nacionales e internacionales comenzaron a reaccionar de forma negativa ante los anuncios del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
Los mercados nacionales e internacionales comenzaron a reaccionar de forma negativa ante los anuncios del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

La mayor parte del equipo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y el propio presidente electo, no evalúan aún los efectos que en los mercados nacional e internacional tienen sus anuncios y declaraciones.

Y ya vemos las reacciones a esos anuncios.

La calificadora Fitch Ratings bajó de estable a negativa la perspectiva de las notas crediticias de Pemex luego de que el Presidente Electo dijera que la paraestatal dejará de exportar petróleo.

Para Fitch eso significa una “gran incertidumbre sobre la futura estrategia de negocios de la empresa “y dijo que de seguir las cosas así, probablemente bajará a calificación de dichos bonos de triple B a Triple C.

Días antes, el 4 de octubre para ser exactos, la Junta de Gobierno del Banco de México expresó sus temores por “la incertidumbre sobre el manejo fiscal de la administración entrante.”

Es decir, en Banco de México se encendieron los focos amarillos ante los anuncios de gasto que está haciendo el Presidente Electo que en todos lados promete desembolsos para que lo que existe suficiente presupuesto.

Y sin duda los focos habrían sido rojos si hubieran estado sobre la mesa de la Junta de Gobierno del Banco Central las declaraciones de la futura secretaria de Energía Rocío Ruíz –las hizo días después—en el sentido de que estaban estudiando reducir los IEPS a la gasolina.

Si los quitan, se produciría un boquete fiscal de 250 mil millones de pesos.

También hay una enorme incertidumbre entre los inversionistas nacionales y extranjeros por el manipuleo que se ha hecho con el tema del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

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Someter a consulta la construcción del NAIM atenta contra la segundad jurídica que debe rodear siempre proyectos de inversión de ese tamaño, ahora sujetos a una consulta popular, lo cual hace que cualquier inversionista piense con razón que la consulta popular puede acabar con un proyecto no importa cómo se haya iniciado y cuáles hayan sido las seguridades que el gobierno haya dado.

AMLO y su equipo piensan que pueden declarar lo que sea, prometer el gasto que sea, poner en duda todos los proyectos sin que ello tenga consecuencias.

No entienden que no entienden que los mercados son sensibles a esas conductas; que la mayoría de los gobiernos cuide la reacción de los mercados porque de ahí dependen decisiones claves como flujos de inversión o temas tan importantes como la calificación de la deuda.

Y hoy por hoy, existe una enorme incertidumbre sobre el futuro de la economía mexicana en el corto plazo en temas tan importantes como las expectativas de crecimiento y de inflación.

En este momento hay coincidencia en que probablemente la economía mexicana crezca menos de su potencial y que la inflación no tienda a bajar sino a subir.

Y eso dependerá de lo que el gobierno entrante anuncie que quiere hacer. Hoy, esos anuncios han traído incertidumbre y temor. Es decir, aún no llegan y ya asustaron a los mercados.

Hasta el próximo lunes y mientras, o deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.

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