La aspiración de los mexicanos es vivir en un país moderno, eficiente, que ofrezca un buen nivel de vida para todos; que base su progreso en el desarrollo del talento y el conocimiento.

La falta de esa visión condujo a la frustración que abrió la puerta a Andrés Manuel López Obrador.

AMLO supo capitalizar las aspiraciones de una sociedad frustrada por la falta de oportunidades, la violencia, la desigualdad y la corrupción.

Por desgracia, aún antes de tomar posesión se ve claro que este sexenio, lejos de responder a las aspiraciones de la sociedad, solo ofrecerá un salto al pasado para emprender un fallido camino que no  cumplirá las aspiraciones de la sociedad.

Muchas son las señales de que iremos hacia atrás.

La consulta sobre el NAICM reproduce las peores prácticas de elección popular que el PRI utilizó para mantenerse en el poder, en lugar de ofrecer prácticas democráticas de consulta como la que permitió el triunfo de AMLO.

Lejos de ser un gobierno de los mejores hombres y mujeres ofrece casos tan lamentables como los de Manuel Bartlett como director general de la CFE, Javier Jiménez Spriu en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Alfonso Durazo en la Secretaría de Seguridad o Martí Batres presidiendo el Senado.

Lejos de ser un gobierno con intenciones de alejarse de esquemas que fomentan la corrupción, tenemos a José María Rioboó como el constructor favorito de AMLO igual que Jun Armando Hinojosa Cantú de Grupo Higa lo fue en este sexenio.

En lugar de alentar el conocimiento y la ciencia se cancela una reforma educativa y se nombra como directora de Conacyt a un personaje que no cree en la ciencia sino en el misticismo y la brujería como base del progreso de una sociedad.

Y también tenemos nuevos “mejores amigos” como Nicolás Maduro y Evo Morales, especialistas en hundir las esperanzas de sus pueblos.

En lugar de apostar por las políticas que permitieron al campo exportar más alimentos de los que importamos, se apuesta por los precios de garantía que lo depredaron en el pasado.

En lugar de reconocer que la libre expresión de las ideas ha sido soporte del progreso democrático hoy se ataca a la prensa que disiente de lo que vemos; se acusa de “fifís” a los comunicadores que señalen errores o de corruptos a quienes piensan diferente.

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Los primeros efectos de este rumbo equivocado ya se vieron.

Los actuales secretarios de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray de Hacienda, José Antonio González han viajado, cuando menos una vez, a tranquilizar a los mercados internacionales, nerviosos por lo que están viendo.

La calificadora Fitch Ratings bajó la calificación de los bonos de Pemex y todo parce indicar que seguirán ese camino el resto de las casas calificadoras.

El tipo de cambio está en su nivel más alto, 19.80, desde julio de este mismo año.

No se ve que las cosas vayan a ser diferentes a partir del primero de diciembre, sino que se ahondará en seguir una ruta que fue la que atrasó a México en los años setentas y que propició que naciones como España, Vietnam, Corea del Sur, que venían atrás de México hoy vivan etapas de progreso por las que suspiramos, pero que cada vez se ven más distantes.

Hasta el próximo lunes y mientras, no deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.

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